Nuestros genes podrían ser la clave para vivir más, diversos estudios científicos sugieren que la genética juega un papel crucial en nuestra longevidad, pero los hábitos diarios también juegan un rol crucial. ¿Podemos realmente ‘hackear’ el envejecimiento a través de la genética y el estilo de vida?

Genética y Longevidad: ¿Qué sabemos hasta ahora?

La longevidad ha sido un tema de gran interés científico y social a lo largo de la historia. Genéticamente hablando debemos referirnos a los telómeros. 

Los telómeros son estructuras esenciales ubicadas en los extremos de los cromosomas que cumplen la función de proteger al ADN de daños o desgastes durante la división celular, lo cual otorga estabilidad del material genético (1). A los genes ubicados en los telómeros se los conoce como “reloj biológico” porque cada vez que una célula se divide, se acortan indicando el número de veces que la célula se ha dividido y aquí te explico cómo ocurre.

En el momento que una célula eucariota (como las nuestras) se divide, necesita copiar su ADN para que cada nueva célula tenga una copia completa del material genético. La limitación se encuentra en que dichas células son compuestas por ADN lineal y no circular (1).

Imagina que el ADN es como una cinta muy larga con dos extremos (5´y 3’) que necesitas duplicar y la tomas como molde. Cada vez que una célula se divide, se pierde un pequeño fragmento de ADN en los extremos por que la enzima encargada de replicar dicho molde, conocida como ADN polimerasa, no puede reproducir el extremo 3’ de la cinta, que es precisamente donde están los telómeros. Es como si, al copiar la cinta, no pudieras replicar el último centímetro de cada extremo. Es así que con cada división celular, los telómeros se vuelven un poco más cortos (1).

Por lo tanto, las células más viejas suelen tener telómeros más cortos, lo que está asociado con el envejecimiento celular y la disminución de la capacidad regenerativa.

Sin embargo, existe una solución parcial en una enzima llamada telomerasa, puesto que actúa como «reparadora» de los telómeros al agregar secuencias de ADN repetitivas a los extremos de los cromosomas para preservar su longitud con cada división celular (1). Está presente en células germinales (óvulos y espermatozoides), células madre y células cancerosas, que son células en constate replicación. 

En células somáticas ―que constituyen la mayoría de los tejidos y órganos del cuerpo (no sexuales)― esta enzima está en niveles muy bajos o no se encuentra activa, ya que funciona como un modo de protección natural contra la división celular descontrolada (como el cáncer)(1).

Investigaciones han descubierto varios genes que nos dan pistas sobre los mecanismos biológicos que controlan el envejecimiento y la duración de la vida vinculados con el envejecimiento celular, reparación del ADN, el sistema inmunológico y los cromosomas (2).

Es así como podemos hablar de dos genes en específico:

  • SIRT1: un gen que codifica una enzima ―denominada también SIRT1― de la familia de las sirtuinas, que se encarga de regular procesos metabólicos, controla la estabilidad genómica y tiene propiedades antioxidantes. Actúa deascetilando proteinas involucradas en la reparación del ADN (imagina este proceso como poner aceite a la bisagra de una puerta, con el tiempo se puede volver rígida y ruidosa, pero con la ayuda del aceite funcionan bien nuevamente) y la protección celular, ayudando a mantener el equilibrio óptimo para el buen funcionamiento del cuerpo (2).
  • FOXO3A: este factor de transcripción es una proteína que ayuda a encender o apagar los genes (como un interruptor) para regular la producción de protínas en las células; se encarga de reparar daños que puedan presentarse en las células de nuestro cuerpo, se activa para enfrentar el estrés celular que se acumula en el tiempo y puede inducir perjuicios al ADN, protegiéndolas del daño oxidativo (2).

Ahora bien, ¿qué tienen que ver esos genes con el envejecimiento y longevidad?

Los genes mencionados anteriormente están involucrados en la regulación de procesos que mejoran la salud y prolongar la vida. SIRT1 puede activar (desacetilando) FOXO3A y potenciar su capacidad para proteger las células del daño oxidativo, ayudando a mantener el equilibrio en el organismo y a prevenir el envejecimiento prematuro (3).

Por un lado, FOXO3A puede beneficiar indirectamente a la estabilidad de los telómeros mediante la reducción del estrés oxidativo mientras que SIRT1 tiene una relación más directa, pues este gen actúa sobre la telomerasa (4).

Más Allá de la Genética: La Influencia de la Epigenética

En los últimos años, avances en el campo de la genética han revelado que, si bien nuestros genes influyen en nuestra longevidad, factores como la epigenética y los hábitos de vida también pueden modular significativamente el envejecimiento. 

La epigenética se refiere a los cambios en la expresión génica que no alteran la secuencia de ADN (2), sino que afectan cómo se leen los genes. Cambios como metilaciones de ADN y modificación de histonas, pueden afectar a la longitud de los telómeros, induciendo envejecimiento prematuro.

Hábitos y longevidad

Varios factores de estilo de vida que se han vuelto habituales en el día a día que son poco saludables como una dieta deficiente, sedentarismo, estrés crónico, fumar, consumo excesivo de alcohol y falta de sueño, aumentan el estrés oxidativo e inflamación, lo que acelera el acortamiento de los telómeros contribuyendo al envejecimiento prematuro y a problemas de salud.

Entonces, ¿Estás haciendo lo suficiente para cuidar tus genes y maximizar tu longevidad?

A 40 Km de la cuidad de Loja en Ecuador, se encuentra el valle de Vilcabamba, también conocido como el “Valle de la Longevidad”. National Geographic realizó una publicación donde mencionaba a Vilcabamba como una de las “tres islas de la longevidad” del mundo (5). Los habitantes del valle sobrepasaban los 100 años de vida, con una salud impecable, pero ¿cómo es esto posible? Aunque las investigaciones genéticas siguen en pie, los hábitos que han desarrollado son de gran importancia.

En primer lugar, está rodeado de montañas y tiene un clima templado, que se considera ideal para la salud humana. La alimentación en Vilcabamba es rica en productos naturales y de origen local, como frutas, verduras, legumbres y granos, que son bajos en grasas saturadas y altos en antioxidantes; el agua proveniente de los Andes lo que la hace pura y rica en minerales. Además, se sabe que su estilo de vida es muy activo incluso a edades avanzadas lo que contribuye a una buena salud cardiovascular y muscular, tienden a vivir en un entorno social relajado, sin las presiones del estrés urbano, lo que también podría influir en la longevidad (5).

A partir de este ejemplo, podemos aprender valiosas lecciones para mejorar nuestra propia salud y longevidad. Adoptar una dieta rica en productos frescos y locales, como frutas, verduras, legumbres y aumentar la ingesta de antioxidantes son claves para combatir el envejecimiento. Asimismo, mantenernos activos físicamente, incluso a edades avanzadas, es fundamental además de buscar formas de reducir el estrés en nuestras vidas, rodeándonos de un entorno más relajado y conectándonos con la naturaleza, puede contribuir significativamente a nuestra calidad de vida y longevidad. Aunque no todos vivimos en un lugar como Vilcabamba, estos hábitos saludables son accesibles y pueden aplicarse en cualquier entorno.

 Para terminar

La longevidad es el resultado de una compleja interacción entre nuestros genes y el entorno en el que vivimos. Si bien la genética nos proporciona una base para determinar cómo envejecemos, nuestros hábitos diarios como la alimentación, el ejercicio y el manejo del estrés también juegan un papel crucial en la expresión de esos genes. 

A medida que la ciencia avanza, estamos empezando a entender cómo podemos influir en nuestros «relojes biológicos» y potencialmente prolongar una vida saludable. Aunque no podemos controlar completamente nuestros genes, las decisiones que tomamos hoy pueden marcar una diferencia significativa en la calidad y duración de nuestra vida. ¿Estamos listos para aprovechar este conocimiento y «hackear» el envejecimiento desde adentro?

BIBLIOGRAFÍA.

1.           Teixeira MZ. Telómeros y Telomerasa: Marcadores Biológico-Genómicos de la Vitalidad-Actividad Celular, de la Longevidad-Envejecimiento y del Proceso Salud-Enfermedad Resumen. LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO [Internet]. 2020 Mar;89:12–7. Available from: http://www.latindex.unam.mx

2.           Paz-Y-Miño C. la ética en la investigación médica Genética y genómica de la longevidad y el envejecimiento Genetics and genomics of longevity and aging. v. 2023;22(2):919. 

3.           Olmos Y, Sánchez-Gómez FJ, Wild B, García-Quintans N, Cabezudo S, Lamas S, et al. SirT1 regulation of antioxidant genes is dependent on the formation of a FoxO3a/PGC-1α complex. Antioxid Redox Signal. 2013 Nov 1;19(13):1507–21. 

4.           Echeverri N, Mockus I. MECANISMOS CELULARES EN RESPUESTA AL ESTRÉS: SIRTUINAS. Revista de la Facultad de Medicina. 2010;58(3):221–32. 

5.           Paladines GV, Elizabeth Suárez Velasco J, Ernesto L, Vera H. Vilcabamba, el paraíso de la longevidad y la migración de turistas residentes. ¿Contradicciones? Revista. 2017. 

 

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