
Imagina un futuro donde los recuerdos no solo se almacenan, sino que también se pueden crear y modificar a voluntad. Este concepto, que antes parecía ciencia ficción, está cada vez más cerca de la realidad. Hashem Al-Ghaili presenta Cognify (1), una tecnología emergente que desafía nuestra comprensión actual de la memoria y plantea serias cuestiones éticas. Este avance promete revolucionar la rehabilitación criminal al ofrecer una nueva forma de procesar los efectos de los crímenes desde la perspectiva de las víctimas, redefiniendo el sistema penal tal como lo conocemos.

El papel del hipocampo en los recuerdos
La memoria se basa en complejos procesos neurobiológicos, donde el hipocampo desempeña un papel esencial en la formación y consolidación de los recuerdos. Aunque el hipocampo no almacena recuerdos de manera permanente, procesa experiencias como lo que sentimos, vimos o escuchamos, y transfiere esta información a otras áreas del cerebro para su almacenamiento a largo plazo (2). Cuando una neurona se activa, se produce un cambio en el voltaje de su membrana, lo que desencadena la liberación de neurotransmisores, sustancias químicas que permiten la transmisión de señales entre las neuronas a través de las sinapsis (3). Cuanto más se activa una sinapsis, más fuerte se vuelve esa conexión, facilitando la consolidación de los recuerdos. Este fenómeno se conoce como potenciación a largo plazo, y es fundamental en la creación de memorias duraderas.
Memorias falsas: lo que la ciencia ha descubierto
El concepto de crear recuerdos falsos no es nuevo. En estudios con ratones, los investigadores han utilizado técnicas como la optogenética (4), una combinación de métodos genéticos y ópticos para controlar eventos específicos en células vivas, para activar áreas específicas del hipocampo, logrando que los animales «recuerden» experiencias que nunca ocurrieron. Por ejemplo, al asociar un entorno que consideraban seguro con miedo, los ratones desarrollaron respuestas emocionales a recuerdos fabricados (4).
En seres humanos, la psicóloga Elizabeth Loftus ha demostrado que las memorias son maleables y pueden implantarse a través de la sugestión (5). Sus estudios resaltan que la memoria no es una réplica exacta de nuestras experiencias, sino un proceso dinámico y susceptible a influencias externas.

Cognify: una visión diferente
Hashem Al-Ghaili propone una tecnología innovadora llamada Cognify, que busca transformar el sistema penitenciario mediante la implantación de recuerdos sintéticos en el cerebro de los criminales para acelerar su rehabilitación (1). Esta tecnología pretende permitir que los delincuentes experimenten los efectos de sus crímenes desde la perspectiva de las víctimas, generando emociones como arrepentimiento y culpa.
Cognify se basa en principios neurocientíficos como la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para modificar sus conexiones neuronales en respuesta a nuevas experiencias (6). Utilizaría neuroestimulación para alterar recuerdos y generar nuevas conexiones neuronales. Aunque la terapia podría durar solo minutos, la experiencia para los delincuentes podría sentirse como si durara años, promoviendo una profunda reconsideración de sus acciones y potencialmente reduciendo las tasas de reincidencia (7).
¿Reconfigurando recuerdos?
El cerebro puede almacenar y modificar recuerdos mediante la interacción constante entre neuronas. Cognify aprovecharía este principio para identificar y modificar patrones de actividad neuronal asociados con recuerdos del crimen, implantando emociones intensas y realistas para cambiar la percepción del delincuente sobre sus acciones (7). Este enfoque se basa en la potenciación a largo plazo, donde la activación repetida de patrones neuronales fortalece las conexiones sinápticas y facilita la formación de recuerdos duraderos.
El lado ético de Cognify
A pesar de los avances científicos, Cognify plantea serias preguntas éticas. Modificar recuerdos podría afectar profundamente el sentido de identidad de una persona y existe el riesgo de que la tecnología sea utilizada para manipular mentes con fines sociales o políticos (8). El impacto en personas con condiciones psicológicas como la psicopatía es incierto; estos individuos podrían necesitar tratamientos más complejos. La regulación rigurosa sería crucial para prevenir abusos y garantizar que la tecnología se use de manera ética y segura.
¿Qué nos espera en el futuro?
Los avances en neurociencia y tecnología sugieren que la implantación y modificación de recuerdos podría ser posible en un futuro cercano, abriendo nuevas posibilidades en medicina y psicología. Sin embargo, estos procesos dependen de complejos mecanismos biológicos como los potenciales de acción, los neurotransmisores y la plasticidad sináptica. La tecnología emergente, Cognify, utiliza estos principios para alterar recuerdos de forma controlada. Aunque se ha logrado manipular recuerdos en animales, la complejidad del cerebro humano requiere más investigaciones antes de su aplicación segura en personas, planteando también importantes desafíos éticos (8).

Cognify ofrece una visión intrigante del futuro de la neurotecnología, mostrando cómo manipular recuerdos podría transformar la rehabilitación y el tratamiento emocional. Sin embargo, tocar algo tan personal plantea grandes dilemas éticos. ¿Hasta qué punto deberíamos cambiar nuestra identidad mediante la alteración de recuerdos? En ese cruce entre ciencia y ética, debemos ser cautelosos. Nuestras experiencias y recuerdos nos definen, y modificarlos podría alterar nuestra identidad de formas imprevisibles. ¿Estamos listos para enfrentar esas consecuencias?
Referencias
1. Al-Ghaili H. The Prison of the Future – Cognify [Internet]. 2024 [cited 2024 Sep 5]. Available from: https://www.instagram.com/reel/C8mH49NNq8a/?utm_source=ig_embed&ig_rid=15b8bc48-d549-458b-b067-d8750c0e61a3
2. Nájera J, Salazar M, Fornaguera J. Fragility in Memory: False Beliefs and Autobiographical Memory. Universitas Psychologica. 2018 Nov;17(4):1–11.
3. Bajo T, Fernández Á, Ruiz M, Gómez C. ResearchGate. 2016 [cited 2024 Sep 5]. Memoria: estructura y funciones. Available from: https://www.researchgate.net/publication/295858472_Memoria_estructura_y_funciones/citations
4. Ramirez S, Liu X, Lin PA, Suh J, Pignatelli M, Redondo RL, et al. Creating a false memory in the hippocampus. Science [Internet]. 2013 [cited 2024 Sep 5];341(6144):387–91. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23888038/
5. Ruiz L. PSYCIENCIA. 2022 [cited 2024 Sep 5]. Elizabeth Loftus: psicóloga que demostró que la memoria puede ser distorsionada al momento de intentar recordar eventos traumáticos | Psyciencia. Available from: https://www.psyciencia.com/elizabeth-loftus-biografia-memoria-distorsionada/
6. Ogando J. Cumbre News. 2024 [cited 2024 Sep 5]. Una nueva IA podría ser usada en las cárceles para implantar a los criminales recuerdos de sus víctimas. Available from: https://www.cumbrenews.com/tecnologia/una-nueva-ia-podria-ser-usada-en-las-carceles-para-implantar-a-los-criminales-recuerdos-de-sus-victimas/
7. Sayeedah M. WIRED. 2024 [cited 2024 Sep 5]. Cognify: the conceptualized prison of the future | WIRED Middle East. Available from: https://wired.me/technology/cognify-prison-of-future/
8. Barrantes A. Neuropsicologia y Aprendizaje. 2024 [cited 2024 Sep 5]. ¿Se puede manipular la memoria? Available from: https://neuropsicologiayaprendizaje.com/se-puede-manipular-la-memoria/

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