La contaminación por metales pesados afecta al metabolismo debido a su toxicidad, deteriorando la condición de la salud humana. 

Desde el 2018 la Pontificia Universidad Católica del Ecuador por medio del Centro de Estudios Ambientales y Químicos llevó a cabo una serie de estudios que se enfocan en la detección de metales pesados, monitoreando la calidad de los productos alimenticios (1). En estas investigaciones se evaluó la presencia de metales pesados en frutas, vegetales y mariscos, específicamente moluscos, en los cuales, por medio de los análisis, se determinó que las muestras superaban los índices de concentración de metales pesados establecidos, existiendo una mayor contaminación (1,2). 

Los metales pesados están presentes de forma natural en el entorno, sin embargo, su presencia ha ido aumentado progresivamente debido a actividades como la quema de combustibles fósiles, la industria, la minería y actividades agrícolas (3). Esto también se ha dado por el incremento en la urbanización y la gestión inadecuada de aguas residuales, los metales pesados además de su toxicidad perduran durante largos periodos de tiempo provocando daños en la salud humana y también teniendo un impacto negativo en el ecosistema (3,4).  

Entre los metales pesados que se consideran de atención prioritaria por su toxicidad, prevalencia y persistencia se encuentran: Plomo (Pb), Mercurio (Hg), Cadmio (Cd), Zinc (Zn), Aluminio (Al), Cromo (Cr) y Arsénico (As). Debido a que la concentración de estos compuestos contaminantes ha ido en aumento tanto en el suelo como en el agua, diferentes tipos de fuentes alimenticias se han visto afectadas. Por ejemplo, ciertos cultivos que tienen la capacidad de absorción, es decir, tienen la capacidad de biocamular estos compuestos, se están viendo afectados ocasionado contaminación de la cadena alimentaria, lo que se convierte en un peligro para la salud humana (5). 

Afectaciones a la Salud 

La salud del ser humano se ve afectada debido a que los metales pesados tienen interacción con el metabolismo, vinculándose con otras sustancias químicas o moléculas biológicas, también irrumpen en las vías de señalización celular generando daños en lípidos, proteínas y ADN y esto causa una serie de enfermedades en el organismo (6), por ejemplo: 

  • Neurodegeneración 

La exposición a metales causa síntomas neurológicos dolores de cabeza, deficiencias cognitivas, mareos, deterioro motor y de memoria, afecta al desarrollo cerebral; estos síntomas pueden significar el inicio del proceso de neurodegeneración (7). La ingesta de este tipo de compuestos especialmente de Fe favorece el desarrollo de la enfermedad de Parkinson, es por esto que un nivel alto de Fe se considera un factor de riesgo (8). Por otra parte, si se da una sobreestimulación de Zn y Fe puede contribuir a la aparición de las enfermedades como el Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica. El desequilibrio de estos compuestos en el organismo también puede causar trastornos como la esquizofrenia y depresión (7).   

  • Daño Hepatorrenal  

Estos compuestos afectan a varios sistemas, entre estos el hepatorrenal, afectan funciones hepáticas y renales, generando daños en la estructura celular. Varios estudios experimentales han demostrado que los metales pesados provocan daños en los riñones y tejido conectivo, difusión hepática y alteraciones endocrinas. Uno de los órganos más afectados es el riñón, debido a que es la principal vía de excreción es por esta razón que es más vulnerable a la acumulación de este tipo de compuestos tóxicos(9). 

  • Cáncer 

Según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer existen metales que han sido considerados como carcinógenos —Cromo, Plomo, Cadmio, Mercurio y Arsénico— los cuales provocan lesiones en el ADN y evitan que se de una reparación eficiente provocado anomalías genéticas. A gran escala esto puede afectar al sistema nervioso, cardiovascular, hematológico lo que incremente la probabilidad de padecer de algún tipo de cáncer, como el cáncer de pulmón, piel, riñón, hígado y gástrico (10).  

  • Infertilidad 

La infertilidad puede ser causada por varios factores, la exposición a este tipo de contaminantes aumenta el riesgo de no establecer un embarazo clínico. Este padecimiento afecta aproximadamente del 10 – 15% de parejas de entre 20 a 45 años, la exposición crónica causa anomalías fetales, afecta a la calidad de las células germinales, genera desequilibrio en la actividad hormonal y sus receptores. En el caso de mujeres embarazadas puede causar afecciones en el crecimiento y desarrollo fetal, también es un factor que está relacionado como causa de partos prematuros (11). 

Es fundamental tomar en cuenta que los problemas de salud mencionados previamente dependen de la combinación de múltiples factores como: antecedentes genéticos, factores ambientales y estilo de vida, por lo tanto, el consumo de alcohol drogas y tabaco aumenta las probabilidades de padecer ciertas enfermedades (11). Para prevenir estas afecciones es recomendable el consumo de antioxidantes como la vitamina E, vitamina C, flavonoides entre otros; se recomienda debido a que estos compuestos tienen la capacidad de unirse al ion metálico formando un compuesto más estable, por lo tanto cambiando su actividad biológica (10).

Para prevenir estas afecciones es recomendable el consumo de antioxidantes como la vitamina E, vitamina C, flavonoides entre otros

Además, es recomendable reducir la ingesta de alimentos que se encuentran en exposición constante a los metales pesados, como es el caso de los mariscos. 

La creciente contaminación por metales pesados es un asunto relevante y prioritario, debido a que pone en riesgo la salud pública y la sostenibilidad ambiental.  Es de suma importancia la participación mutua de entes nacionales e internacionales para contar con mejores legislaciones y directrices más rigurosas que controlen y analicen las zonas con mayores niveles de exposición a metales pesados y establecer un monitoreo minucioso para prevenir complicaciones posteriores, Si no se establece un cambio es este ámbito podrían resultar en consecuencias irreversibles. 

“El ecosistema está cambiando, nuestros hábitos también deberían cambiar” 

Referencias 

  1. Ramirez K. PUCE investiga sobre contaminantes en los alimentos [Internet]. PUCE investiga. 2024. Disponible en: https://conexion.puce.edu.ec/puce-investiga-sobrecontaminantes-en-los-alimentos/
  2. Burbano H. Cuantificación de Hg en el ecosistema que rodea a ostiones provenientes de Manglares del Estuario Interior del Golfo de Guayaquil “Don Goyo” mediante voltamperometría de redisolución anódica por pulso diferencial. [Internet]. 
  3. Dickinson AW, Power A, Hansen MG, Brandt KK, Piliposian G, Appleby P, et al. Heavy metal pollution and co-selection for antibiotic resistance: A microbial palaeontology approach. Environ Int [Internet]. 2019;132(May):105117. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.envint.2019.105117 
  4. Ardila PAR, Alonso RÁ, Valsero JJD, García RM, Cabrera FÁ, Cosío EL, et al. Assessment of heavy metal pollution in marine sediments from southwest of Mallorca island, Spain. Environ Sci Pollut Res [Internet]. 2023;30(7):16852–66. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s11356-022-25014-0 
  5. Xu Z, Shi M, Yu X, Liu M. Heavy Metal Pollution and Health Risk Assessment of Vegetable–Soil Systems of Facilities Irrigated with Wastewater in Northern China. Int J Environ Res Public Health. 2022;19(16).  
  6. Piñeiro XF, Ave MT, Mallah N, Caamaño-Isorna F, Jiménez ANG, Vieira DN, et al. Heavy metal contamination in Peru: implications on children’s health. Sci Rep [Internet]. 2021;11(1):1–9. Disponible en: https://doi.org/10.1038/s41598-02102163-9 
  7. Li B, Xia M, Zorec R, Parpura V, Verkhratsky A. Astrocytes in heavy metal neurotoxicity and neurodegeneration. Brain Res. 2021;1752(77):1–24.  
  8. Thomas GEC, Leyland LA, Schrag AE, Lees AJ, Acosta-Cabronero J, Weil RS. Brain iron deposition is linked with cognitive severity in Parkinson’s disease. J Neurol Neurosurg Psychiatry. 2020;91(4):418–25. 
  9. Thomas CC, Nsonwu-Anyanwu AC, Usoro CAO, Agoro E yimini S, Idenyi AN. Hepato-renal toxicities associated with heavy metal contamination of water sources among residents of an oil contaminated area in Nigeria. Ecotoxicol Environ Saf [Internet]. 2021;212:111988. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.ecoenv.2021.111988 
  10. Yuan W, Yang N, Li X. Advances in Understanding How Heavy Metal Pollution Triggers Gastric Cancer. Biomed Res Int. 2016;2016. 
  11. Canipari R, Santis L De, Cecconi S. Female fertility and environmental pollution. Int J Environ Res Public Health. 2020;17(23):1–19. 

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