La importancia de publicar en los investigadores

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¿Calidad o cantidad?

Dentro de la comunidad científica, la importancia de publicar tanto más como mejor se ha acentuado. Esto podría deberse a la imposición de sistemas basados en la productividad de los científicos, sin embargo, estos sistemas a menudo pueden tener consecuencias no deseadas como desincentivar la búsqueda de investigaciones arriesgadas o de largo plazo que podrían requerir un período de baja producción de investigación. De manera similar sucede con los sistemas que recompensan las altas tasas de citación, los cuales podrían disuadir la expansión hacia nuevos campos de investigación, especialmente los poco poblados, donde hay menos oportunidades para que las publicaciones de alguien sean citadas por otros. Este conflicto es evidente en las solicitudes académicas o laborales, las aplicaciones requieren una lista de todas las publicaciones y hacen énfasis en el número de artículos publicados. Alternativamente, algunas organizaciones están considerando solicitudes de publicaciones más “importantes” o “impactantes”. Si bien esto enfatiza la calidad sobre la cantidad, es posible que surja un desconcierto entre las concepciones del solicitante y del comité de selección sobre lo que constituye un artículo de alta calidad.

En algunas ocasiones, los investigadores que consideran que existe un equilibrio entre la cantidad y la calidad en la publicación científica, podrían dedicar cantidades finitas de tiempo y esfuerzo a producir pocos artículos de alta calidad, o a su vez, subdividirlos para producir muchos artículos de menor calidad. A pesar de esta percepción, estudios han revelado que la productividad (publicar más artículos) se asocia con una mayor calidad de este (generalmente medida por la acumulación de citas). La relación positiva observada entre cantidad y calidad puede interpretarse como una consecuencia de la extracción aleatoria de recuentos de citas para cada publicación: los años más productivos producen artículos con más citas porque tienen más posibilidades de obtener un mayor valor. Esto sugiere que el recuento de citas y las recompensas que se han asociado con estas pueden ser más estocásticas de lo que se pensaba anteriormente. 

¿Por qué se relacionan la calidad y la cantidad? ¿Por qué las personas que más publican tienen mayor influencia?

La investigación es una gran contribución al desarrollo de cualquier país y la correlación calidad-cantidad de la producción científica propiciaría que:

  • El proceso de redacción mejora: la calidad, al obligarnos a confrontar y agudizar nuestras ideas, y la cantidad, al generar nuevas ideas que pueden conducir a crear proyectos.
  • Las publicaciones tempranas en investigadores abren el acceso a contextos, culturas e instituciones que fomentan el éxito, esto crea el «efecto Mateo» y en este contexto significa que las personas exitosas se vuelven más exitosas en virtud del acceso a la capacitación, los recursos y las oportunidades.
  • La cantidad se nota y se valora, por lo cual podría considerarse como un indicador de calidad debido al número de citas, además le otorgará una reputación más sólida frente a una audiencia en crecimiento.

Aunque el progreso de la ciencia se basa en la enorme cantidad de esfuerzo y publicaciones, el número de descubrimientos reales y el surgimiento de ideas innovadoras se han visto condicionadas. Esto ha llevado a un enfoque diferente, y la discusión sobre el impacto ha pasado de contar números de citas a tipos de citas más calificados y publicaciones ponderadas. En lugar de contar publicaciones y citas, la diferencia decisiva esta en cuanto contribuye un investigador al pequeño conjunto de artículos muy citados; solo cuando un artículo alcanza tal nivel de citas, contiene un resultado distintivo que contribuye al progreso científico. Cada vez es más frecuente que las medidas de rendimiento tengan en cuenta esta selectividad y, al calcular la productividad global y las cifras de impacto para los investigadores, los artículos (productividad) y las citas (impacto) se ponderan de manera diferente según el percentil de impacto que tiene el artículo.

El aumento de los datos bibliométricos de fácil acceso, han permitido idear una serie de métricas para enumerar la calidad de una manera «objetiva», siendo el factor de impacto el más notable. Aunque el mismo puede ser una métrica útil, no debería ser el único criterio para la selección de una revista objetivo.

Algunas de las alternativas al factor de impacto para verificar una revista son:

  • El Cite Score de la base de datos Scopus
  • La lista de Clarivate para comprobar que esté indexada
  • La puntuación del factor propio y la clasificación de SCImago
  • La membresía de la revista en el Directorio de Revistas de Acceso Abierto (DOAJ) , Asociación de Editores Académicos de Acceso Abierto (OASPA) y el proyecto de Journals Online (JOLs) de INASP
  • La membresía de la revista en sociedades editoriales como el Comité de Ética en Publicaciones (COPE)

Calcular el índice H de un académico da cierto grado de transparencia sobre la influencia que tienen en su campo. Un ejemplo de esto es cuando un lector accede un artículo publicado de un área que desconoce, resultaría muy difícil juzgar la calidad de la investigación, incluso se crearía un criterio inapropiado, sin embargo, al contar con un valor numérico se pueden eliminar muchos de los juicios idiosincrásicos que a menudo nublan nuestra percepción de los méritos relativos de un investigador, también deja entrever sí el investigador realmente debería reconocerse como tal.

Sin embargo, los índices H están abiertos a la manipulación a través de prácticas como la autocita, lo que es inaceptable y antiético. Aunque quizá lo más preocupante sobre los puntajes H, o cualquier otra medida de influencia de la investigación, es que en realidad eliminan las ideas y la capacidad inventiva, ya que limita a hablar sobre el esfuerzo intelectual sin hacer referencia de la investigación a profundidad. A medida que esto se vuelva más común, las universidades dejarán de ser creadoras de conocimiento para convertirse en maximizadores de métricas y los investigadores en emprendedores de puntajes H.

¿Deberíamos centrarnos en la calidad y no en la cantidad?

Algunos investigadores se ven presionados a publicar en cualquier revista o editorial, mientras que otros se sienten atraídos por revistas prestigiosas, aunque a menudo son casi inaccesibles. Cualquiera de los dos casos, podría alejar a los investigadores de las revistas que podrían brindarles la audiencia y el impacto que necesitan. 

Aunque la evidencia es escasa, se sustenta que la presión para producir muchos artículos y publicar en revistas con factores de alto impacto explica parte del aparente aumento actos deshonestos en la investigación como el plagio. Por lo cual, considero que centrarse más en la calidad de unos pocos artículos, en lugar de simplemente contar el número total de publicaciones y estar demasiado influenciado por la reputación de la revista, podría ayudar a mejorar la notoriedad del investigador.

Existen varios casos de académicos que, para conseguir un cargo, ascenso o una titularidad dependen de la cantidad y calidad de las publicaciones que han escrito. Los investigadores que trabajan en este entornos pueden verse tentados a publicar más y de manera rápida. Por tanto, aumenta la demanda de medios de publicación, y también lo hace la oferta, en forma de más editoriales y revistas académicas, sin embargo, esto puede incurrir en la elección de revistas “depredadoras”. Estas se caracterizan por publicar artículos después de una revisión superficial o sin revisión por pares. Esta situación se hace más evidente en países en vía de desarrollo, aun cuando los investigadores no reciben una orientación adecuada al inicio de sus carreras, también enfrentan la misma presión para “publicar o perecer” que sus contrapartes en los países desarrollados. En algunos de estos países, la cantidad tiene prioridad sobre la calidad y esto se convierte en un factor determinante en la progresión profesional.

Es posible que un cierto grupo de investigadores puedan avanzar temporalmente en sus carreras sobre la base de su número de publicaciones haciendo uso de dichas revistas, sin embargo, eventualmente estos artículos perderán valor e incluso podrían causar daños en la credibilidad del científico. Por ejemplo, al solicitar financiación para una investigación, los investigadores suelen presentar una lista de sus publicaciones. Sí los revisores de la organización financiera notan que el solicitante ha publicado en revistas depredadoras, pueden rechazar la solicitud de inmediato. No importa cuáles sean las circunstancias, publicar deliberadamente en una revista depredadora es no es ético. El desafío para los investigadores, instituciones y evaluadores será identificar, proteger y fomentar la calidad y la integridad.

¿Cómo puedo comunicar mejor mi trabajo?

Previo a la publicación de sus trabajos, los investigadores deben conocer su audiencia. Al considerar una revista, deben ser capaces de responder las siguientes preguntas: ¿Quiénes son mis lectores? ¿Forman parte de mi comunidad de investigación? ¿Estarán interesados en mi artículo? En caso de no tener respuestas a estas preguntas, es válido acudir a colegas para recibir una retroalimentación, o pueden unirse a sociedades científicas como AuthorAID o ResearchGate.

Sería ingenuo pensar que un artículo, incluso sí se ha publicado en una revista de “renombre”, atraerá el interés de todas partes, es imprescindible dar un seguimiento de la literatura relevante continuamente, aunque represente un gran desafío por la creciente demanda de las publicaciones.

El acceso de la tecnología hoy en día nos permite ir más allá de las publicaciones convencionales, los investigadores pueden promocionar sus artículos en redes sociales y cargar los textos completos de sus artículos en un repositorio digital. Esto puede parecer mucho trabajo, y lo es, si solo nos preocupa la publicación y no la comunicación, pero hay que recordar que la investigación debe divulgarse, y la publicación es solo un medio para ese fin.

Las opiniones dadas en «La Opinión de microbios» no representa la postura editorial del sitio y «microbios» se deslinda de toda responsabilidad mas allá de la implícita en el proceso de publicación. En «microbios» respetamos la diversidad de opiniones y posturas y mediante «La Opinión» buscamos ser una fuente de conversación crítica que afecta, directa o indirectamente, a nuestra sociedad. Para mayor información escríbenos a microbiosdigital@gmail.com

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